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Breve historia de la bioelectrografía

“Electrophotosphenes and energography as a proof of existence of the physiological polar energy”

Así se titulaba el libro de un médico de San Petersburgo, Messira Pogorelsky, en el que describía sus experimentos con bioelectrografía, publicado en 1893. Un gran número de fotografías de la luz emitida por los dedos de las manos y de los pies, las orejas y la nariz, muestran cómo el resplandor varía según se modifica el estado psíquico de una persona. Sin embargo, este trabajo no fue el primero.

georges-lichtembergEn los años 1770, muchos investigadores experimentaron con la electricidad, aunque ninguno obtuvo de la electricidad utilidad alguna: faltaban más de 100 años para la invención de la bombilla eléctrica de Thomas Edison. La vida transcurría a la luz de las velas, las monarquías europeas parecían eternas y los estudios científicos se reservaban para la aristocracia.
En 1777 un físico alemán, George Lichtenberg, tocó con el dedo un electrodo metálico conectado a la tensión, recubierto de vidrio, mientras estaba experimentando con su máquina eléctrica. De repente un destello de chispas voló por todo alrededor. Era como magia, pero también algo “aterrador”. Lichtenberg apartó el dedo y repitió el experimento: el dedo colocado en el electrodo brillaba con una viva luz azul y a su alrededor saltaban chispas como en ramificaciones. Lichtenberg, como científico universitario que era, inmediatamente estudió al detalle el comportamiento de esta fluorescencia, sustituyendo antes su dedo por un hilo de hierro. El efecto era el mismo, lo cual le sugirió en consecuencia la idea de que la materia posee una determinada energía.
Los artículos de Lichtenberg, magistralmente escritos en alemán, todavía se citan en los libros sobre la técnica GDV. Posteriores investigaciones han demostrado que no es tan raro encontrar la fluorescencia eléctrica en la naturaleza.

En el siglo XIX de desvelaron los enigmas de la electricidad y Nicola Tesla sigue siendo uno de los grandes protagonistas. Fue él quien inventó el generador de corriente alterna, que es uno de los fundamentos de la actual electricidad doméstica. Sin embargo, si no hubiera sido él, otro lo habría hecho.
Los inventos se hacen realidad cuando responden a una necesidad social. Por esto diferentes individuos, simultánea e independientemente, comenzaron a llegar a las mismas ideas. Tras apenas haber obtenido beneficios de sus patentes, Nicola Tesla comenzó sus misteriosos experimentos sobre la transferencia de energía sin hilo conductor. Muerto en la miseria, no vio triunfar sus investigaciones.
Muchos entusiastas de su trabajo han intentado continuar sus ideas pero no se ha conseguido.
No tenemos dificultad alguna en acostumbrarnos al progreso tecnológico, recogemos sus frutos con gusto, pero ¿es la única vía posible de desarrollo? En el cénit de su carrera a Tesla le gustaba dar conferencias e impresionar al público con un experimento en concreto:
Con la sala a oscuras, Tesla encendía el generador que había desarrollado, se colocaba en la plataforma del electrodo y su cuerpo se envolvía en el resplandor, sus cabellos se erizaban y rayos de luz salían de su cuerpo e iluminaban la habitación.
El experimento resultaba muy eficaz y muy pocos consiguieron repetirlo: de hecho, brillaron bastante menos o nada.
¿Se pueden repetir las experiencias de Tesla y hacer brillar el cuerpo humano?

Sí, se puede. Pero, ¿es necesario? Se necesita un potente equipo y la seguridad de manipularlo correctamente; si no es así, cuanto mayor sea el resplandor eléctrico mayor será la cantidad de ozono que se genera en el aire y una elevada concentración de ozono está lejos de ser saludable.
Entonces ¿dónde queda la similitud entre los experimentos de Lichtenberg y los de Tesla?
En todos estos casos la descarga gaseosa aparecía cerca de la varilla de tierra. Se concentraba en su extremo una elevada intensidad de campo cuando se ubicaba en un campo eléctrico. Los electrones, que siempre están en el aire o son emitidos por los cuerpos, comienzan a acelerarse en ese campo y, tras haber alcanzado la velocidad necesaria, ionizan las moléculas del aire. Éstos, a su vez, emiten fotones, sobre todo en las regiones espectrales azul y ultravioleta. De aquí viene la emisión luminosa. Además, desde el punto de vista de la Física, un clavo, un árbol, un dedo humano o una persona, pueden ser la “antena”. Todo depende de la escala.
Los generadores utilizados en bioelectrografía son de intensidad muy baja, utilizan tensiones de alta frecuencia e impulsos cortos. Por consiguiente según las leyes de la fisiología, esta corriente no puede penetrar en el organismo ya que se desliza por la superficie de la piel.

jacob-narkevich-yodkoUna importante contribución al estudio de estas fotografías fue la que hizo el talentoso bielorruso Jacob Narkevich-Yodko a finales del siglo XIX. Era un rico terrateniente y pasaba la mayor parte de su tiempo en sus propiedades junto al río Neman. Allí fue donde experimentó activamente con la electricidad y sus aplicaciones en la agricultura y la medicina.
Puede establecerse un paralelismo con la medicina moderna a partir de sus experimentaciones en cuanto a la estimulación de las plantas con una corriente eléctrica, a la electroterapia y el magnetismo. A finales del siglo XIX, aunque los principios de la electricidad no hacían más que aparecer y la principal fuente de luz era una lámpara de keroseno, los científicos y los empresarios industriales buscaban aplicar la electricidad a diferentes áreas de la vida. Fue en esta época cuando J. Narkevich-Yodko desarrolló su propia técnica para realizar electrofotografías.
Hizo más de 1500 fotografías de dedos de diferentes personas, de hojas de plantas o de semillas. En los años 1890 estas investigaciones llamaron la atención de la comunidad científica. Los resultados obtenidos por Narkevich-Yodko tuvieron tal impacto que en 1893 se organizó una conferencia sobre electrografía y electrofisiología en su nombre en la Universidad de San Petersburgo. Ese mismo año, Narkevich-Yodko visitó los centros científicos de Europa: Berlín, Viena, París, Praga, Florencia y dio conferencias en ellos. Se reconoció la importancia de sus experimentos con electrografía y se veían encaminados a un posterior desarrollo en toda Europa.

Hizo más de 1500 fotografías de dedos de diferentes personas, de hojas de plantas o de semillas. En los años 1890 estas investigaciones llamaron la atención de la comunidad científica. Los resultados obtenidos por Narkevich-Yodko tuvieron tal impacto que en 1893 se organizó una conferencia sobre electrografía y electrofisiología en su nombre en la Universidad de San Petersburgo. Ese mismo año, Narkevich-Yodko visitó los centros científicos de Europa: Berlín, Viena, París, Praga, Florencia y dio conferencias en ellos. Se reconoció la importancia de sus experimentos con electrografía y se veían encaminados a un posterior desarrollo en toda Europa.

nikolas-tesla500 a.C. – Los antiguos griegos utilizaban bolas de ámbar que frotaban para producir chispas. Es el efecto triboeléctrico.
1541-1603 – Electroscopio, de William Gilbert.
1602-1686 – Máquina electrostática, de Otto Querricke &Hauksbee.
1661-1713 – Resultados en la reproducción de fenómenos eléctricos en laboratorio.
1622 – La declinación magnética varía con el tiempo, Edmund Gunter.
1671 – Se estudia el órgano eléctrico de la raya torpedo, Francesco Redi.
1672 – Los tejidos vivos reaccionan al medioambiente, Francis Glisson.
1702 – El aire a baja presión brilla durante una descarga eléctrica, Hauksbee.
1704 – Electrones, partículas, ondas. I. Newton.
1729 – Fotometría, Pierre Bouger.
1729 – Corriente eléctrica, Stephen Gray.
1731 – Todo se puede cargar con electricidad estática su está aislado por materiales no conductores, Stephen Gray.
1746 – La botella de Leyden, antepasado del condensador, permite almacenar cargas de electricidad estática. Fue construida por primera vez en 1745 por Ewald von Kleist.
1747 – Un elemento conductor afilado extrae una carga eléctrica de un cuerpo cargado. Benjamin Franklin.
1747 – Primeros electrómetros, abad Juan Antonio Nollet (Paris).
1756 – La electricidad, el origen de la luz y la teoría de las ondas, Mijaíl Valilievich Lomosonov.
1766 – Todos los nervios discurren por un camino a través de la columna vertebral hasta el cerebro y estimulan los músculos. A. von Haller.
1766 – Electrómetro mejorado, Horace Benedict de Sassure (Suiza).
1768 – Primera carta de Inclinación magnética, Joahan Cari Wilke.
1771 – Conducción de la electricidad por los tejidos, Luigi Galvani.
1775 – Primeros condensadores eléctricos, Alessandro Volta.
1777 – Imágenes electrográficas, G.C. Lichtenberg.

padre-roberto-landell-de-moura

J. Narkevich-Yodko compaginó su trabajo científico con la acción social: organizó un centro de salud especializado en su campo y recibió enfermos de todas clases a los que trató con sus novedosos métodos.
Sin embargo, tras su muerte, sus contemporáneos no continuaron con su línea de trabajo y no prosperaron sus obras. ¡Cuántos métodos, inventos o técnicas has desaparecido con sus creadores! Para que una idea sea reconocida públicamente y a gran escala es necesario hacerla penetrar profundamente en la conciencia colectiva, atraer a estudiantes, científicos y compañeros de investigación. Crear una emulación científica es un largo y oneroso proceso: es esencial publicar artículos, libros, escritos por diferentes autores y, sobre todo, en diferentes países. Diferentes investigadores deben evaluar independientemente cada nueva idea y asegurarse de que es efectiva. Superar semejante “barrera” requiere generalmente más de diez años de trabajo. Si el investigador es lo suficientemente persistente, enérgico y optimista puede seguir por su propio camino, la idea comienza a avanzar con independencia y, a veces, el interés de la idea suscita el interés del autor. Si no sucede así, tanto peor. A menudo escuchamos la frase “nadie es profeta en su tierra”, sobre todo cuando este “profeta” piensa de una manera fuera de lo común y no razona como manda la norma.

Más o menos en este mismo momento, al otro lado del planeta, en Brasil, un monje católico llevaba a cabo experimentaciones muy similares. Era el padre Landell de Morua. La vida monacal ofrece bastante tiempo libre, tras la oración y los ritos. El padre Morua inventó otra técnica para fotografiar este resplandor eléctrico y empezó a dar conferencias, a escribir a los políticos y a llamar la atención sobre su creación. El invento del padre Morua despertó un gran interés, le atrajo felicitaciones, invitaciones a banquetes, pero no se difundió mucho. Después, el fraile inventó la radio (prácticamente de forma simultánea a Popov y a Marconi) pero, una vez más, no supo atraer a las masas.
A principios del siglo XX ya nadie recordaba este misterioso resplandor. Teníamos otros problemas: guerras, revoluciones, avances en física, descubrimiento de los antibióticos y de los Rayos X, el mundo estaba convencido de una victoria absoluta de la condición humana.
En 1939 dos checos, S. Pratt y J. Schlemmer publican fotografías que muestran un curioso resplandor alrededor de las hojas. Se ha redescubierto la bioelectrografía. Ese mismo año, el ingeniero eléctrico ruso Semyon Kirlian y su esposa Valentina desarrollan su propia técnica tras haber observado a un paciente que recibía tratamiento médico con un generador eléctrico de alta frecuencia: la electroterapia era un tratamiento popular en aquella época.
Se percataron de que cuando los electrodos se pasaban cerca de la piel del paciente se podía observar un resplandor similar al observado en un tubo de neón.

kirlian-bioelectrographieLa fotografía Kirlian consistía en colocar una película fotográfica en una placa conductora y fijar otro conductor a la mano del sujeto, a una hoja u otro elemento. Mediante una breve descarga proveniente de una fuente de alimentación de alta tensión a alta frecuencia la imagen resultante mostraba una silueta del objeto rodeada por un aura luminosa.
Los Kirlian publicaron por primera vez los resultados de sus experimentos en 1958 y, en 1961, explicaron cómo las características de las “auras” de la punta de los dedos variaban no sólo en función de las personas sino que también se veían afectadas por su estado emocional: si una persona estaba ansiosa o, al contrario, en un estado de relajación profunda, se producía un cambio que se correspondía con el tamaño y la intensidad del resplandor.

Su trabajo fue prácticamente desconocido en Occidente hasta 1970, cuando dos norteamericanas, Lynn Schroeder y Sheila Ostrander, publicaron su libro “Descubrimientos psíquicos tras el telón de acero”.
Una de las investigaciones más exhaustivas ha sido llevada a cabo en el Centro de Ciencias de la Salud de la UCLA Universidad de California Los Ángeles) donde Moss y Johnson han realizado más de 10.000 fotografías Kirlian “modificadas” de las puntas de los dedos de más de 500 personas y de más de 1000 hojas. Han explicado que son numerosos los factores que afectan a los campos energéticos humanos, como la ingestión de alcohol, la práctica de ejercicios de yoga y la hipnosis. Han confirmado que los cambios se acentuaban cuando se experimentaban diferentes emociones y que a menudo diferían cuando investigador y sujeto eran de diferente sexo, al contrario que en las experiencias en las que ambos eran del mismo sexo.
En los estudios que implicaban a cuatro “sanadores” sus imágenes eran susceptibles de sur mucho mayores y brillantes antes de la sesión de sanación que durante o tras la intervención. Por el contrario, las “coronas” de sus pacientes aumentaron enormemente con relación al estado inicial, lo que sugiere una transferencia de energía real del sanador al paciente. También se observaron diferencias destacables en la corona antes y después de un tratamiento con acupuntura. El brillo y la claridad de la corona eran particularmente evidentes cuando las agujas estaban clavadas en los puntos de acupuntura que estaban ligados a los problemas concretos del paciente.
Fundamentados en exhaustivos estudios, los investigadores, concluyeron que estas modificaciones no podían ser explicadas por las alteraciones de la resistencia cutánea o por los cambios de temperatura debidos al flujo sanguíneo vascular periférico.

En el siglo XX muchos investigadores se han visto atraídos por la fotografía Kirlian, se han publicado centenares de libros y artículos, pero la aceptación de la fotografía Kirlian por parte de la comunidad científica continuaba siendo bastante limitada ya que la calidad de los equipos utilizados por los primeros investigadores variaba considerablemente, Este estado de las cosas mejoró cuando un grupo multidisciplinar dirigido por William Edison, profesor de física en la Universidad de Drexel, en Filadelfia, demostró que era posible ilustrar los parámetros eléctricos de un espécimen en tiempo real, permitiéndose así cartografiar los campos energéticos humanos y sus rápidos cambios.
Este proyecto que duró seis años y sus investigaciones afines fueron resumidos en un artículo publicado en 1976 en la prestigiosa revista Science.

La Unión Internacional de Bioelectrografía Médica y Aplicada (IUMAB) fue creada en 1987 con el objetivo de estandarizar el equipamiento, los métodos de investigación y la recogida de datos.

professeur-korotkov-2Investigadores como el naturópata y acupuntor alemán Peter Mendel y el brasileño Newton Milhomens han desarrollado su propia forma de interpretar la fotografía Kirlian de los dedos de las manos y los pies humanos. Peter Mandel a sido uno de los primeros en dinamizar determinados puntos de acupuntura utilizando diferentes luces coloreadas para obtener la respuesta deseada.
Todas estas modalidades, así como la estimulación en acupuntura no invasiva con láser, han sido utilizadas y han tenido su éxito, a veces relatico, en muchos pacientes a lo largo de los años.
La tecnología GDV, en lo que estamos, (Gas Discharge Visualization) ha sido desarrollada en Rusia desde 1995 por el equipo del profesor Konstantin Korotkov. EL dispositivo GDV es un sistema informatizado de vanguardia que ha reemplazado a la fotografía Kirlian tradicional.

En primer lugar, el GDV permite visualizar y analizar en tiempo real los cambios de energía, ya que los datos con cuantificados y analizados con programas informáticos. Se obtienen los resultados rápidamente, el GDV proporciona un análisis “exprés” no sólo para el diagnóstico sino también para detectar aquellas anomalías que necesitan un estudio más profundo. Y aún más importante, al estar esta tecnología y los protocolos utilizados normalizados, los resultados obtenidos por los diferentes investigadores pueden compararse con fiabilidad. Estos resultados se interpretan basándose en las conexiones energéticas de los dedos con los diferentes órganos y sistemas, mediante los meridianos utilizados en acupuntura y en la Medicina Tradicional China desde hace miles de años.
El dispositivo GDV se fundamenta en la estimulación de las emisiones de fotones y electrones provenientes de un objeto, cuando esté está ubicado en un campo electromagnético y sometido a breves impulsos eléctricos. Este proceso se denomina “emisión de fotoelectrones” y ha sido cuidadosamente estudiado con técnicas electrónicas punteras. Las partículas emitidas se aceleran en el campo electromagnético, provocando “avalanchas” electrónicas en la superficie de la placa dieléctrica (vidrio) en un procedo llamado “descarga gaseosa deslizante”. La descarga provoca un destello de la excitación de las moléculas en el gas medioambiental, el impulso estimula las emisiones “optoelectrónicas” que se amplifican en la descarga de gas.
La luz producida por este proceso se graba con una sensible cámara CCD (Dispositivo de Carga Acoplada) que la convierte en una imagen informática coloreada, Los datos obtenidos a partir de los dedos de las dos manos se convierten en una imagen del campo energético humano con la ayuda del programa informático.
Esta tecnología tiene unas extraordinarias implicaciones en todas las áreas ligadas a la salud, incluyendo tanto las terapias convencionales como las complementarias o las alternativas. Una visión completa de las variadas aplicaciones del GDV puede encontrarse en un libro recientemente publicado coescrito con la doctora E.G. Yakovleva, de la Universidad Médica de Moscú. Actualmente hay en curso investigaciones sobre el dispositivo GDV en universidades e institutos de investigación de todo el mundo, en los campos de la medicina, de la medicina energética, del entrenamiento deportivo, de la biofísica, de la parapsicología y de otras disciplinas.

Se ha utilizado el GDV en numerosos e importantes proyectos de investigación que han confirmado su utilidad, su fiabilidad y su valor.
La tecnología GDV proporciona un método práctico y no invasivo para evaluar a los pacientes que presentan un amplio abanico de síntomas y puede, también, utilizarse para valorar las reacciones a un tratamiento, a una meditación, a una terapia o a cualquier otra intervención.