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Qué se mide con el método GDV?

Desde un punto de vista físico, ¿qué mide el método GDV?

El método GDV se basa en la estimulación de las emisiones de fotones y electrones de la superficie del objeto estudiado cuando éste recibe breves impulsos eléctricos. En otras palabras, cuando el objeto se sitúa en un campo electromagnético se “extraen” de su superficie electrones principalmente y, en cierta medida, fotones. Este proceso se denomina “emisión electrofotónica”.
Las partículas emitidas se aceleran en el campo electromagnético, provocando “avalanchas” electrónicas en la superficie del dieléctrico (vidrio no conductor que permite actuar a las fuerzas electroestáticas).

La descarga provoca un resplandor debido a la excitación de las moléculas en el aire ambiental y es este resplandor el que se mide con el método GDV. Por consiguiente, los impulsos tensionales estimulan la emisión optoelectrónica intensificando la emisión en la descarga gaseosa como reacción al campo eléctrico generado.

¿Puede darse esta emisión sin campo eléctrico?

alexander-gurwitschSí, puede suceder, y una emisión así se denomina “espontánea”.
La medición de una emisión espontánea de electrones en el aire resulta casi imposible -sólo puede realizarse en el vacío-. En una condición física de vacío, esta emisión espontánea de fotones se mide con la ayuda de un fotomultiplicador de alta sensibilidad. Esta emisión fue medida por primera vez por el profesor Aleksandr Gurvich en los años 30 del siglo XX y demostró que el intercambio de fotones ultravioletas es el método empleado por los sistemas biológicos para regular la información. Actualmente, la investigación en este campo denominado “biofotónica” se aplica a emisiones de fotones extremadamente débiles de organismos biológicos. Una gran parte de las investigaciones ha revelado que los fotones son emitidos por cualquier objeto biológico : plantas (Kobayashi, 2003), sangre (Voeikov, 2001), agua (Voeikov, 2001), piel humana (Cohen, Popp, 1998).
Cuando se produce este fenómeno, la cantidad de fotones emitida por un sujeto en un estado de relajación, durante una meditación, varía. Estas variaciones pueden verificarse estadísticamente (Van Wijk, et al., 2005).
Se ha demostrado en repetidas ocasiones que todos los objetos biológicos emiten fotones y que éstos participan en los procesos de regulación fisiológica mediante las reacciones oxidativas u “oxidising restorative chain reactions”. En cierto modo los cuerpos biológicos, incluidos los humanos, ¡brillan día y noche!
Sabemos que la vida biológica depende el uso de la energía de los fotones del sol. Esta energía se convierte en energía electrónica (energía de los electrones). Se siguen una serie de transformaciones en las cadenas complejas de moléculas denominadas albuminosas, que se transforman en energía física. A día de hoy podemos adelantar que la vida biológica está estrechamente ligada a la energía “luminosa”, que los compuestos orgánicos absorben y transforman esta energía. Los “ingredientes” básicos para todas estas “conversiones” son el agua y el aire (Korotkov et al., 2004).
Por consiguiente, el registro de los “biofotones” es un procedimiento extremadamente complejo que requieres unas condiciones especiales, siendo la más importante de ellas la oscuridad total. Antes de la medición, las personas testeadas deben aislarse durante una hora en una habitación iluminada con luz rojo oscuro, tras lo cual pasan a una sala completamente a oscuras de 2 x 1,5 x 2 m en la que, finalmente, permanecen diez minutos más en absoluta oscuridad. Este proceso elimina cualquier “luminiscencia secundaria” de la superficie cutánea debida a la luz solar o a la artificial. La medición en sí dura 45 minutos (Edwards et al., 1989). El proceso de medición de la fotoemisión espontánea es largo y complejo y no puede llevarse a cabo más que en las condiciones proporcionadas por un laboratorio especializado.
Según el Dr. Korotkov, los datos obtenidos de la medición de los biofotones son informaciones científicas de inestimable valor ya que destacan el papel de los procesos electrofotónicos en el funcionamiento del cuerpo. Estos resultados son uno de los fundamentos científicos de la justificación física de la bioelectrografía GDV.
En el método GDV, las emisiones de electrones y fotones se estimulan eléctricamente de modo que su resplandor electrofotónico se intensifica un millar de veces. Esto permite efectuar mediciones en condiciones normales. Toda la información recopilada con el método GDV se obtiene gracias al tratamiento informático de las imágenes, conectadas a una enorme base de datos con el objeto de cruzar los resultados.
Sin sistemas de tratamiento informático y los programas especializados, la captura electrofotónica de objetos biológicos apenas tendría aplicación práctica.

¿Qué mide el método GDV en términos biofísicos?

electro-acupunctureMedimos la emisión denominada optoelectrónica estimulada de un objeto biológico. Durante el proceso de medición se envía una corriente eléctrica de bajo impulso al objeto medido. Esta corriente no supone ningún peligro para el cuerpo humano pero ¿qué tipo de corriente es, en términos biofísicos?
Una corriente eléctrica depende en su mayor parte del transporte de electrones o iones. Cuando los impulsos, que duran algunos milisegundos, se transmiten a la superficie cutánea, se produce una despolarización de los tejidos y se transportan los iones. Por ello un determinado número de métodos electrofísicos, como la electroencefalografía o la electroacupuntura, provocan una polarización tisular debida a la superposición de los electrodos. Esto supone un problema que ha de resolverse con el empleo de pastas o geles especiales. El método GDV utiliza pequeños impulsos por lo que no se produce la despolarización y no se estimulan las corrientes iónicas.

¿Qué mide el método GDV en términos fisiológicos?

sistema-nervioso-central-perifericoEl funcionamiento de todos los órganos y sistemas está regulado por el sistema nervioso central (SNC) y el sistema nervioso autónomo (SNA).
Podríamos comparar el funcionamiento del cuerpo con la interpretación de una orquesta sinfónica. Los mínimos movimientos de decenas de músicos están en perfecta armonía, siguen la misma partitura y responden con sensibilidad a la menor indicación del director. Podemos distinguir la viola del oboe, pero ambos participan en la misma bella melodía.
Sucede lo mismo en el cuerpo: cada órgano y cada sistema juega su papel, pero todos siguen el mismo ritmo. Si un violín pierde este ritmo, siguiendo a destiempo, puede pasar desapercibido para el oído inexperto y sólo alguien entendido lo percibirá. La melodía continúa pero cuanto mayor es el número de instrumentos que se alejan de la partitura mayor y más perceptible será la disonancia hasta el punto de que el oído menos experimentado comenzará a dolerse.
Esta analogía puede aplicarse al funcionamiento del cuerpo. Mientras todos los órganos y sistemas funcionen en armonía, al unísono, siguiendo el mismo programan, el cuerpo permanecerá en un nivel óptimo de funcionamiento. El control y la dirección están asegurados por dos mecanismos fundamentales :

  1. Control autónomo por el sistema nervioso (ASN).

  2. – Control de electrones por las formas activas del oxígeno en la sangre.

Podría afirmarse que este control es el nivel de base, que permite al cuerpo detectar todos los impactos externos y reaccionar a ellos instantáneamente, con el apoyo de la homeostasis y la constancia relativa del medioambiente interno.
Su una persona corre u hace algunos movimientos bruscos, el SNA acelera la frecuencia de las contracciones del corazón y de la respiración y esto eleva la transpiración. Una mayor cantidad de oxígeno llega a la sangre, se transmite más activamente a los tejidos y determinados subproductos salen a través de la piel. Esta reacción sucede casi al instante, el cuerpo entero, todos sus órganos y sistemas, toman parte en esta reacción. Es la prueba de que todos los órganos y sistemas funcionan de forma sincronizada bajo el control de un sistema de mando único. Como en una orquesta bien dirigida.
Cuando la regulación autónoma falla y se pierde el sincronismo, los órganos y sistemas dejan de funcionar en armonía y aparecen las primeras anomalías funcionales. En las primeras etapas estas anomalías alteran el estado de salud, perturban el sueño y la digestión, y así van sucediéndose. Una disfunción continuada conduce a anomalías a nivel de los órganos, aunque la zona afectada depende del tipo de carga y de la predisposición genética.
Como reacción a las órdenes provenientes del SNC y del medioambiente, el SNA y la sangre envían señales de control de la información a los sistemas y órganos corporales. Estas señales se “tratan” simultáneamente a nivel fisiológico en los sistemas, comprometiendo a los sistemas endocrino e inmunitario. La información es transferida a continuación a los órganos de control, como en un circuito cerrado de control, en bucle. Cuando aparece una anomalía en uno de los vectores de la información, el circuito falla y se produce el asincronismo, reflejado en anomalías funcionales en los niveles más vitales.

journee-electro-photonique-gdv-directPor consiguiente, el sistema nervioso autónomo entra en el primer circuito de control y aparecen todos los problemas potenciales, principalmente a nivel de la actividad del SNA. Hay muchos datos experimentales que demuestran que el método GDV mide la actividad del sistema nervioso autónomo. Esto ha sido comprobado, mediante correlaciones estadísticamente significativas, con las mediciones de la variabilidad del ritmo cardíaco (Cioca, 2004) de la presión sistólica y diastólica (Alexandroval, 2004), de la transpiración cutánea (Rizzo-Roberts, 2004) y del nivel de estrés (Bundzen, 2002).
Hay motivos para afirmar que los parámetros de las imágenes GDV revelan la actividad del sistema nervioso autónomo y el equilibrio de las secciones simpática y parasimpática de este sistema.
El sistema nervioso autónomo es el principal indicador de la reacción del cuerpo a los impactos externos e internos, de los cambios en las condiciones meteorológicas, de los productos químicos en los alimentos y de la eficacia de la absorción del oxígeno. Todos estos procesos son dirigidos por el sistema nervioso simpático y parasimpático y se reflejan en los parámetros de la superficie cutánea. La resistencia eléctrica de la piel cambia, a la vez, en su conjunto y en los puntos de electropuntura; los capilares sanguíneos se contraen y se alargan, se observa una emisión de moléculas orgánicas a través de los poros, y la naturaleza de la transferencia de electrones en los tejidos conjuntivos también cambia. Todos estos procesos influyen en la emisión de electrones de la piel, procesos que se reflejan en las mediciones del GDV.